Protección contra palomas

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Pedro Rivera Jaro

 Hace como veinte años, aproximadamente en 2002, por causa de mi situación laboral, o mejor dicho, por mi imposibilidad de encontrar trabajo como Economista, seguramente a consecuencia de tener 52 años y haber cursado solamente tres Máster, acepté dedicar mi esfuerzo a una labor comercial a puerta fría. Vender a puerta fría supone ir tocando en los timbres de empresas y casas particulares y ofrecer los productos de la cartera.

En ese momento yo ofrecía unas redes invisibles y unas varillas de 40 centímetros de longitud con una doble fila de alambres erectos. Ambos productos estaban pensados para evitar que las palomas durmieran y anidaran en los edificios que se querían proteger contra los excrementos de las palomas y de los daños que la acidez de las cacas de estos animalitos producen en fachadas y tejados.

Un día que estaba visitando en la calle Toledo, de Madrid, entré en una Iglesia y comencé a hablar con la sacristana , la cual me dijo que eso debería exponérselo a Don Jesús, que era el Cura Párroco de dicha Iglesia. Me dijo aquella señora que por favor esperase, porque iba a ver si Don Jesús podría recibirme para que se lo explicara a él personalmente.

Diez minutos más tarde volvió acompañada por el sacerdote, quién muy amablemente escuchó todo mi repertorio comercial orientado a convencerle para conseguir echar de la Iglesia a las pobres palomas. Cuando hubo escuchado todas mis explicaciones, Don Jesús, con una sonrisa de conmiseración me preguntó: ¿Sabe usted en que Iglesia estamos? Y sin darme tiempo a responderle, añadió: Esta es la Iglesia de la Virgen de la Paloma. Yo pensé inmediatamente que había metido la pata hasta el fondo, pero yo hasta aquel día no sabía que dicha Iglesia tenía dos entradas, una en la calle de Toledo, que era en la que yo me encontraba, y otra que yo si conocía que está situada en la calle de La Paloma, esquina con la de Isabel Tintero.

El buen Cura no podía admitir en su fuero interno eliminar las palomas que daban nombre al Templo, por mucho beneficio que hubiera conseguido para mejorar su aspecto exterior.

Una vez más comprobé que la vida nos da lecciones cuando menos las esperamos.

Sobre el autor/a

Pedro Rivera Jaro

Nació el 24 de febrero de 1950 en Madrid, España. Jubilado con estudios de Empresariales, Marketing y Logística. Dedicado por afición a la narrativa y poesía. Jurado en el Concurso Cultural FECI/INTE, participante en el Libro Versos en el Aire, con el poema ¿A dónde va?
Concurso Villa de Lumbrales XXII, de la Asociación de Mujeres.
Concurso de Editora Ex Libric, con el trabajo 48 Palabras.
En 2023 escribió, mano a mano con la autora Silvia Cristina Preysler Martinson el libro, en español y portugués, Cuatro Esquinas - Quatro Cantos.

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